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Sillas que hicieron historia

Elisabetta Quarta Colosso realiza un proyecto de rehabilitación bioclimática y pasiva de una vivienda unifamiliar en Barcelona

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Elisabetta Quarta Colosso.
El fil verd

Carrer Taulat, 93,
08005 Barcelona
Tel. +34 617 240 574
info@elfilverd.com
www.elfilverd.com

El edificio objeto de esta rehabilitación es una vivienda unifamiliar entre medianeras construida en Barcelona en el año 1942. En el tejido urbanístico del barrio coexisten tipologías de principio de 1900 y edificios de nueva planta. La parcela donde se encuentra el edificio pertenece a una manzana que conserva intacta la tipología de casas unifamiliares entre medianeras con jardín anexo. Orientada según el eje n-e s-o, incluye un edificio de dos plantas más azotea, un jardín y al final de este un pabellón de una sola planta.

«Los Clientes deseaban conseguir cambios a nivel de distribución, confort térmico-acústico y eficiencia energética manteniendo estándares de calidad muy elevados. Desde el principio tuvimos claro que un diseño integrativo y bioclimático, el empleo de materiales naturales de alta calidad y la adopción de estrategias de eficiencia energética nos habrían llevado a los resultados esperados» comenta la arquitecta Elisabetta Quarta Colosso.

El edificio principal está constituido por muros de cargas de fábrica cerámica y forjados de bovedillas cerámicas. Antes de proceder con la nueva distribución se han reforzado los forjados y parte de la cimentación. En el pabellón se han substituido las vigas de madera, afectadas por xilófagos. Otra criticidad a resolver era la humedad por capilaridad que afectaba a todos los muros y a la cimentación. La solución adoptada ha sido múltiple: un corte físico a la base de los muros, impermeabilización y drenaje de la cimentación y una cámara ventilada en las paredes medianeras. También se ha ejecutado un forjado ventilado para permitir buen aislamiento y ventilación respecto al terreno.

La nueva distribución nace de las exigencias de los Clientes combinadas con una adaptación bioclimática de las preexistencias. En la casa las estancias principales se disponen hacia la cara sur para mantener una conexión visual con el jardín y con la fuente de agua. La azotea se ajardina y se transforma en solárium. El pabellón se convierte en biblioteca y estudio gracias a su orientación norte y a un lucernario cenital preexistente. El patio existente se transforma en un “bosque urbano” que trabaja bioclimáticamente con los edificios.

Los edificios se adecuan constructivamente para alcanzar el máximo de eficiencia energética. Se aísla por completo la envolvente de los dos volúmenes para mantener una temperatura de confort constante durante todo el año.

Los materiales empleados en el proyecto son naturales, de alta calidad, traspirables y sin sustancias toxicas añadidas. Su elección responde a criterios estéticos y de salud. Desde el punto de vista estético se privilegian tonos cálidos y que recuerdan la naturaleza de un bosque: corcho visto, terracota, madera natural, acero corten. La casa y el jardín trabajan como una unidad simbiótica. Cuando llueve la “piel” de la casa se moja y oscurece exactamente como el tronco de los árboles en el jardín. Se plantan arboles caducifolios para mantener viva la conexión con el transcurso de las estaciones. La tierra se modula en dunas y senderos que permiten pasear descalzos por una pequeña porción de bosque.

Además de emplear materiales biocompatibles y con bajo impacto ambiental se diseñan y monitorizan las instalaciones eléctricas y de telecomunicaciones para no provocar interferencias con la biología humana. Con este objetivo se lleva a cabo un estudio geobiológico del terreno y de los edificios y se adoptan medidas como el apantallamiento de las zonas afectadas o la conexión de todos los elementos estructurales metálicos a una toma de tierra.

El mobiliario, hecho a medida con maderas como el roble, la tila y la noguera se trata superficialmente con aceites y ceras naturales. Los módulos interiores de los armarios se fabrican con contrachapado de pino para evitar el uso de melaninas. La escalera principal de la casa se restaura y reconstruye en parte readaptando la barandilla original.

Durante la obra se minimiza el impacto sobre el medioambiente a nivel de residuos, separándolos por materiales y reciclándolos cuando posible. Los restos de corcho, gran protagonista de este proyecto, se han troceado y reducido en granulado para reutilizarlos nuevamente como relleno aislante.

Arquitectura bioclimática y vegetal

Elisabetta Quarta Colosso nos cuenta que «el objetivo de este proyecto era conseguir unos edificios altamente eficientes con un control milimétrico de las condiciones de confort interno. Para llegar a este resultado aplicamos en igual medida estrategias pasivas y activas, hasta llegar al resultado final, un consumo de 12.00 KWh/m2 año

Estrategias pasivas

Toda la envolvente se aísla con paneles de corcho termo tratado. En las medianeras y en una fachada el aislamiento se coloca como revestimiento interior, posteriormente enyesado y acabado con pinturas al silicato para preservar la transpirabilidad. En la fachada interna al jardín el corcho se coloca en el exterior, visto.

En la planta baja por debajo de la solera, una cámara con iglúes ventila gracias al diferencial de temperatura existente entre las fachadas y previene posibles problemas de humedad. Por encima de los iglúes una barrera de vapor y 20 cm de aislamiento térmico cortan toda posible trasmisión de flujo térmico entre la vivienda y el terreno. En la cubierta plana de la planta primera 18 cm de paneles de corcho termo tratado aíslan del exterior. Toda la carpintería se renueva colocando ventanas de madera de castaño acabadas con barniz ecológico. Para aprovechar al máximo la radiación solar los cristales se modulan colocando la capa bajo emisiva según la orientación de cada fachada. En la ejecución de todos los detalles constructivos se vela para evitar las infiltraciones según los principios del blower door, planeado desde el comienzo de la obra.

El “bosque urbano” se concibe como parte integrante del proyecto. Los arboles caducifolios dejan pasar la radiación solar en invierno y en verano actúan como filtro solar protegiendo la fachada y las aberturas. La fuente situada delante del pabellón trabaja conjuntamente con el jardín: aquí se recogen y oxigenan las aguas pluviales en un gran depósito subterráneo y luego se reutilizan para el riego. En verano la presencia del agua reduce la temperatura y favorece la ventilación natural por toda la planta baja.

Estrategias activas

Se dotan todas las plantas de calefacción y refrescamiento por suelo radiante, alimentado por una bomba de calor de alta eficiencia. Los dos edificios se equipan con deshumidificadores para el tratamiento del aire y recuperadores de calor. El sistema está monitorizado y regulado por un sistema electrónico de automación. La iluminación utiliza tecnología de leds.

El resultado final de estas intervenciones es una vivienda contemporánea que honra a sus orígenes y se mantiene conectada con ellas ofreciendo a sus ocupantes niveles de confort muy elevados e integración constante con los elementos naturales. La ausencia casi total de compuestos orgánicos volátiles, el control de la calidad del aire y de la humedad interior, el control de los campos eléctricos y electromagnéticos garantizan condiciones de salud óptimas.

Desde el punto de vista de la eficiencia energética se ha trasformado la clase energética inicial G en una clase A que ve reducidos al mínimo los gastos energéticos y el impacto sobre el medio ambiente. Finalmente, la vista diaria hacia el pequeño bosque urbano caducifolio mantiene viva la conexión de los sentidos con los ritmos inmutables de la naturaleza. Un intento de curar el alma de las alteraciones provocadas por la frenética cotidianidad urbana.

Arquitecta: Elisabetta Quarta Colosso
Estudio de arquitectura: El Fil Verd estudi d’arquitectura
Fotografía: Milena Villalba
Finalización obra: 2020
Constructor: Alfibiocons.
Muebles: Nolek Design.
Obras de arte: Nelo Vinuesa.
Consultores
Estructura: Bernuz-Fernández Arquitectes s.l.
Instalaciones: Tema s.l.
Blower door: Toni Gassó
Iluminación: Toni Canals
Geobiología: Espacios con Vida.

 

Elisabetta Quarta Colosso

Elisabetta Quarta Colosso fundadora de El Fil Verd

«Me llamo Elisabetta y desde muy pequeña tuve claro que quería ser arquitecta. Pero no solo esto. Mi conexión con la naturaleza fue fundamental en mi desarrollo y así también la fascinación por las disciplinas que exploran la profundidad del ser humano.

Me crié en medio de la naturaleza y esto me ayudó a tener un enfoque holístico según el cual no se puede considerar una parte sin tener en cuenta el todo. Las personas, la naturaleza, el clima, el propio espacio arquitectónico y su contexto. En la profesión decidí juntar mis tres pasiones: personas, plantas y arquitectura.

Aplico esta visión a un concepto de arquitectura muy personal: crear proyectos que potencien la belleza de los espacios y que tengan en cuenta los múltiples factores en todo el proceso de creación y construcción. Las personas que los disfrutarán, el entorno en el que todo sucede y la naturaleza que ya existe o que puedo aportar. Sin olvidar que somos responsables de este planeta y que todos nuestros actos deberían estar destinados a protegerlo y, a ser posible, mejorarlo.

Sumo mi experiencia profesional y personal a una búsqueda constante de nuevas soluciones en cada proyecto. El resultado es la creación de un hábitat saludable, armónico y en equilibrio entre las personas, las plantas y el espacio arquitectónico.

Belleza, creatividad e innovación son valores que alimentan mi quehacer de cada día.

La belleza es un valor imprescindible para mí. Es un concepto que va más allá de la imagen estética y se refleja en nuestra forma de actuar. Es ser sincero con uno mismo y cuidar del entorno y de los que nos rodean.

Por decirlo con las palabras de Miguel Milà: “Después de pensarlo mucho llegué a la conclusión de que diseñar consistía en cumplir una función manteniendo la emoción, la emoción estética. Todo aquello que soluciona las cosas con belleza es un buen diseño.”

A veces cuesta ver en la arquitectura aquellas virtudes que valoramos en las personas. La belleza es una de ellas y una de las razones por las cuales aún vale la pena construir

Fuente: El fill Verd.

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